AMARILLO BRASILIA DICIEMBRE DO E
«No nos molestamos por eso. Pues todo lo que ocurre aquí, cerca de Jedenew, es una historia, averiguamos y decidimos, cuando discutimos acerca de cómo vamos a manejar la situación a partir de ahora, que la historia de Padre no es la suya en absoluto, que sólo desarrolla y recompone y roba su historia para ser la suya, que no sabemos nada sobre su verdadera historia y por tanto tampoco sabemos nada de cómo viene él en realidad a las granjas cerca de Jedenew, pero decidimos que esta historia que él roba y desarrolla y recompone como suya es para nosotras su historia, igual que todo lo que ocurre en torno a nosotras alrededor es tan sólo una historia que puede ser perfectamente inventada, como la de Padre. Que nosotras conservamos y guardamos para nosotras o que olvidamos o que alguna vez podemos volver a narrar o que también podemos recordar sólo para nosotras, una vez, dos veces, aún más a menudo, y entonces podemos olvidarla, si queremos, o debemos olvidarla, si no es posible otra cosa. Pero que debemos recordar y volver a recordar una última vez si, como decidimos, no nos queda otra elección. En la casa del árbol con las espaldas contra las paredes de la casa del árbol recordamos que Padre repite: Ante nosotros nuestra casa, que añade: La casa que hoy es la nuestra. El cochero y su caballo blanco, la tormenta de nieve y la esposa muerta del posadero, dice Padre, al final no me traen más que felicidad.»
Kevin Vennemann, Cerca de Jedenew.